A través del análisis hecho de "La mujer en la
calle" escrito por Manuel Delgado, queríamos compartir en el blog, algunas
de sus aportaciones.
En primer, lugar que la invisivilidad de la mujer en el
espacio público, se observa en el lenguaje. Cuando nos referimos al
"hombre de la calle" se adopta como una posición de poder y acción
representada. En cambio si es "mujer de la calle" denota exclusión.
También si se dice "hombre público" se hace referencia al hombre que
se ocupa de lo común, pero si es "mujer pública" se refiere a la
prostitución. Es decir, esta última en contraposición al varón indicaría
aquella persona que es accesible a todos, a cualquiera, "la calle exalta
al hombre a la categoría de ciudadano y denigra a la mujer a la de prostituta.
Es decir, le niega la individualidad". Se les niega esa individualidad,
porque se les obstaculiza la entrada a la ciudadanía. Como expone Amorós las mujeres
son idénticas, ya que se les homogeiniza, y entran en lo genérico, quitando
así, la individualidad de cada una y por en sus derechos. La sociedad no es
idéntica, pero se construye de esta forma, y esa forma excluye a los grupos. Se
homegeiniza a los grupos con acciones por ejemplo como el día a la mujer, el
día del gitano etc...
Pero no existe el día del hombre, el día del blanco etc...
porque estos últimos están dentro del concepto de ciudadanía, cuestión que para
las mujeres queda lejos. El problema no viene en la pertenencia de un grupo
idéntico, sino cuando esa pertenencia es impuesta, ya que no se nombra como
individuo, sino como grupo.
La modernidad entiende a la mujer en el espacio público
como algo que debe ser regulado y controlado, es decir como una anomalía. Su
estatus puede parecer homologable entonces con el de un animal de compañía, ser
natural que ha sido no tanto domesticado, como domiciliado, personaje
obediente, sumido y permanentemente disponible, que está en casa cuando no se
le saca a pasear y que se especializa en la dispensación de afecto a los demás
componentes del hogar. La mujer también es representada en la modernidad en lo
oscuro y salvaje. La mujer sola en la calle es representada con el arte como
prostituta o como víctima.
Lo Público
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Lo Privado
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Masculino
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Femenino
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El afuera
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El adentro
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La aventura
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La calma
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Lo incierto e inseguro
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La seguridad
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La acción
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La pasividad
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La racionalidad
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La emoción
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La competencia
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La atención y el cuidado
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Desde la Educación Social, es necesario pensar el
equilibrio de estas dos columnas, ya que son claramente erróneas, lo primer
sería no segregarlas por sexo, pues que las dos son necesarias para todos los
individuos. El momento clave, estaría en la primera socialización, cuando desde
pequeños/as se nos enseña determinadas actividades distintas según, seamos
niños o niñas.
Y, aunque en la actualidad la mujer está más presente en
los espacio públicos, eso no quiere decir que sea más visible, o que haya
dejado de ser sobrerepresentada. La separación simbólica público-privado sigue
vigente ya que los espacio públicos tienen divisiones sexuadas.
La educación de las niñas respecto a la calle sigue siento
la protección, siguen habiendo espacios vetados a las mujeres, y los
itinerarios femeninos en la calle siguen estando fuertemente ritualizados. Para
la mujer la calle no significa derecho al anonimato: asalto con la mirada,
interpelación grosera, trato galante, agresión. Para la mujer,
"salir" tiene que ver con "salir con alguien", esto es
acompañada.
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