Las ciudades educadoras.
La ciudad es un sistema complejo y a la
vez un agente educativo permanente. La ciudad educadora se presenta como una
ciudad con personalidad propia. Su identidad es interdependiente con la del
territorio del que forma parte. Es una ciudad que se relaciona con su entorno,
con otros núcleos urbanos y con ciudades de otros países. Su objetivo constante
será aprender, intercambiar, compartir, y por otro lado, enriquecer la vida de
sus habitantes. La ciudad educadora atenderá principalmente a niños y jóvenes,
pero podrá incorporar personas de todas la edades a una formación
permanente.
Las razones que justifican las ciudades
educadoras son los retos del Siglo XXI, como por ejemplo, invertir en la
educación, en cada persona, de manera que ésta sea capaz de expresar, afirmar y
desarrollar su propio potencial humano, con su singularidad, creatividad y
responsabilidad. En segundo lugar, promover condiciones de plena igualdad para
que todos pueda sentirse respetados y ser respetuosos, con una actitud
dialogante. Y por último, conjugar todos los factores posibles para construir
una verdadera sociedad del conocimiento sin exclusiones, para lo que hay que
prever un acceso fácil de toda la población a las tecnologías de la información
y de las comunicaciones.
Las ciudades educadoras, con sus
instituciones educativas formales y sus intervenciones no formales e
informales, colabora bilateral y multilateralmente para hacer realidad el
intercambio de experiencias. Las personas deben formarse con actitud crítica,
participación activa en el mundo globalizado, pero sin perder de vista el
ámbito local.
La diversidad es inherente a las ciudades
actuales. Por ello, uno de los retos de las ciudades educadoras será promover
el equilibrio y armonía entre identidad y diversidad, teniendo en cuenta las
aportaciones de las comunidades que la integran y el derecho de todos lo que
conviven allí, de sentirse reconocidos desde su propia identidad cultural.
La ciudad educadora propone procesos de
conocimiento, dialogo y participación como el camino idóneo para convivir en y
con la incertidumbre del mundo de hoy. El derecho a la ciudad educadora debe
entenderse como una extensión del derecho fundamental de la educación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario