sábado, 5 de marzo de 2016

¿Apropiación del espacio público o Domesticación urbana?


Domesticar, es establecer vínculos que crean una necesidad con el objeto o  la acción doméstica. La ciudad es experta en construir ese tipo de relaciones y una de las formas que tiene de habitar lo doméstico, es por medio de las acciones y los recuerdos. El ciudadano de hoy, maker de la ciudad,  crea acciones sin huella pero con significados permanentes. Los practicantes del espacio urbano, nos muestran, con una política delevery day life, los acercamientos domésticos al espacio público.

Leer, conversar, habitar, cocinar son prácticas cotidianas que  producen sin capitalizar, y son estas acciones las que dan soporte a lo que entendemos por espacio común, las que de forma colectiva domestican la vida urbana llenándola de espacios vitales antes entendidos como privados y compartiéndolos ahora en el espacio público.

Compartir las acciones domésticas
Las iniciativas ciudadanas, lejos de abandonar los motivos domésticos, nos muestran hoy nuevas formas del habitar el espacio público. Cuando las tecnologías nos permiten relacionarnos con el exterior sin salir de casa, también el exterior, el espacio urbano, es capaz de incorporar formas diferentes donde opera y se manifiesta lo doméstico. En Barcelona, grupos de ciudadanos se organizan para compartir ciertas lecturas en un determinado barrio de la ciudad, desvelando las notas al margen en una lectura crítica de la ciudad a partir de los libros escogidos. Hemos pasado de una lectura individual bajo la bombilla incandescente de la sala de estar a una lectura dinámica y colectiva en la ciudad. Escuchar y conversar son acciones que habían desaparecido del espacio urbano, saturado por la comunicación mercantil. Las asambleas y los pequeños parlamentos distribuidos por el espacio público han dado como resultado una visión del mismo con multitud de burbujas democráticas que ayudan a domesticar dicho espacio, aportando nuevos valores y pequeños objetos cotidianos.  Sirva como ejemplo los encuentros de educación que se desarrollan en la plaza de la Cebada de Madrid bajo el nombre de #edumeet.

El uso del cuerpo en la ciudad
El espacio público no atribuye ningún lugar a las acciones, al ser  este un espacio de procesos indeterminados. Y cuando existen apropiaciones,  solo existen   parcialmente.  Tampoco podemos afirmar que las manifestaciones de lo íntimo y lo doméstico como acciones específicas, tengan un lugar específico donde desarrollarse. Por lo que las nuevas relaciones del uso del cuerpo en la ciudad, van  transformando de forma efímera las relaciones antes entendidas como íntimas y  privadas.
Los desayunos permanentes crean lugares donde el acto del desayuno se comparte y deviene en un nuevo espacio doméstico donde comer, significa compartir y desarrollar secuencialmente un análisis crítico de los espacios de la ciudad. Este fenómeno ayuda a tener una visión crítica de los lugares marcados por el fracaso, el abandono o el olvido. Los desayunos no tratan solo sobre el diálogo sino también sobre el conflicto. Otra forma de expresión del cuerpo en el espacio público son los abrazos espontáneos de manos de ciudadanos cuidadores de lo común. La suma de estas pequeñas acciones individuales crean entornos afectivos en el espacio público de la ciudad. Iniciativas como el doggingo el cruising extreman la relación íntima y doméstica del cuerpo creando lugares en el espacio libre donde practicar sexo entre comunidades abiertas. La repercusión de los masajes orientales en determinadas plazas de Madrid, nos ofrece imágenes de relaciones cuerpo a cuerpo en el espacio público de la ciudad, creando zonas temporalmente domésticas en el  entorno común del espacio público.
De esta forma a la apropiación del espacio público le sigue una falta de objetificación de lo doméstico, permitiendo su incorporación en cualquier lugar. Apropiación, objetificación e incorporación son atributos propios de socializar y de mantener la proximidad, que modifican su comportamiento cuando amplifican el espacio privado.
La domesticación del espacio público es entonces un proceso por el cual este pierde temporalmente alguno de sus atributos y desarrolla otros con significados permanentes. La finalidad de este proceso de domesticación colectiva es obtener beneficios comunes a partir de dichas modificaciones.
Cómo nos apropiamos de los espacios y cómo pasan a formar parte de nuestra experiencia doméstica son algunos de los intereses de este texto. Las iniciativas contribuyen a la construcción de un nuevo tipo de espacio, al mismo tiempo común y doméstico, y son las acciones cotidianas realizadas de forma colectiva, las que domestican el espacio urbano.


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