Domesticar, es establecer
vínculos que crean una necesidad con el objeto o la acción doméstica. La
ciudad es experta en construir ese tipo de relaciones y una de las formas
que tiene de habitar lo doméstico, es por medio de las acciones y los
recuerdos. El ciudadano de hoy, maker de la
ciudad, crea acciones sin huella pero con significados permanentes. Los
practicantes del espacio urbano, nos muestran, con una política delevery day life, los acercamientos domésticos al
espacio público.
Leer, conversar, habitar, cocinar
son prácticas cotidianas que producen sin capitalizar, y son estas
acciones las que dan soporte a lo que entendemos por espacio común, las que de
forma colectiva domestican la vida urbana llenándola de espacios vitales antes
entendidos como privados y compartiéndolos ahora en el espacio público.
Compartir las acciones domésticas
Las iniciativas ciudadanas, lejos
de abandonar los motivos domésticos, nos muestran hoy nuevas formas del habitar
el espacio público. Cuando las tecnologías nos permiten relacionarnos con el
exterior sin salir de casa, también el exterior, el espacio urbano, es capaz de
incorporar formas diferentes donde opera y se manifiesta lo doméstico. En
Barcelona, grupos de ciudadanos se organizan para compartir ciertas lecturas en
un determinado barrio de la ciudad, desvelando las notas al margen en una
lectura crítica de la ciudad a partir de los libros escogidos. Hemos pasado de
una lectura individual bajo la bombilla incandescente de la sala de estar a una
lectura dinámica y colectiva en la ciudad. Escuchar y conversar son
acciones que habían desaparecido del espacio urbano, saturado por la
comunicación mercantil. Las asambleas y los pequeños parlamentos distribuidos
por el espacio público han dado como resultado una visión del mismo con
multitud de burbujas democráticas que ayudan a domesticar dicho espacio,
aportando nuevos valores y pequeños objetos cotidianos. Sirva como
ejemplo los encuentros de educación que se desarrollan en la plaza de la Cebada
de Madrid bajo el nombre de #edumeet.
El uso del cuerpo en la ciudad
El espacio público no atribuye
ningún lugar a las acciones, al ser este un espacio de procesos
indeterminados. Y cuando existen apropiaciones, solo existen
parcialmente. Tampoco podemos afirmar que las manifestaciones de lo
íntimo y lo doméstico como acciones específicas, tengan un lugar específico
donde desarrollarse. Por lo que las nuevas relaciones del uso del cuerpo en la
ciudad, van transformando de forma efímera las relaciones antes
entendidas como íntimas y privadas.
Los desayunos permanentes crean
lugares donde el acto del desayuno se comparte y deviene en un nuevo espacio
doméstico donde comer, significa compartir y desarrollar secuencialmente un
análisis crítico de los espacios de la ciudad. Este fenómeno ayuda a tener una
visión crítica de los lugares marcados por el fracaso, el abandono o el olvido.
Los desayunos no tratan solo sobre el diálogo sino también sobre el conflicto.
Otra forma de expresión del cuerpo en el espacio público son los abrazos
espontáneos de manos de ciudadanos cuidadores de lo común. La suma de estas
pequeñas acciones individuales crean entornos afectivos en el espacio público
de la ciudad. Iniciativas como el doggingo
el cruising extreman
la relación íntima y doméstica del cuerpo creando lugares en el espacio libre
donde practicar sexo entre comunidades abiertas. La repercusión de los masajes
orientales en determinadas plazas de Madrid, nos ofrece imágenes de relaciones
cuerpo a cuerpo en el espacio público de la ciudad, creando zonas temporalmente
domésticas en el entorno común del espacio público.
De esta forma a la apropiación
del espacio público le sigue una falta de objetificación de lo doméstico,
permitiendo su incorporación en cualquier lugar. Apropiación, objetificación e
incorporación son atributos propios de socializar y de mantener la
proximidad, que modifican su comportamiento cuando amplifican el espacio
privado.
La domesticación del espacio
público es entonces un proceso por el cual este pierde temporalmente alguno de
sus atributos y desarrolla otros con significados permanentes. La finalidad de
este proceso de domesticación colectiva es obtener beneficios comunes a partir
de dichas modificaciones.
Cómo nos apropiamos de los
espacios y cómo pasan a formar parte de nuestra experiencia doméstica son
algunos de los intereses de este texto. Las iniciativas contribuyen a la
construcción de un nuevo tipo de espacio, al mismo tiempo común y doméstico, y
son las acciones cotidianas realizadas de forma colectiva, las que domestican
el espacio urbano.
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